En verano, la mayoría de los errores que cometemos con nuestros perros no nacen desde la falta de amor, sino desde la costumbre. Repetimos rutinas que funcionan durante el resto del año sin considerar que, con altas temperaturas, el cuerpo de tu perro responde de manera distinta. El problema es que los efectos del calor no siempre son inmediatos ni evidentes.
Muchos de estos errores son silenciosos: pequeños gestos cotidianos, bien intencionados, que parecen inofensivos, pero que en días de calor pueden generar incomodidad, estrés térmico o incluso riesgos para su salud. Desde una mirada veterinaria, es importante identificarlos y corregirlos a tiempo.
A partir de ahí, aparecen esos errores silenciosos que casi nadie menciona:
- Sacarlo a pasear entre las 11:30 y las 18:00 hrs. “porque corre viento”
Aunque haya brisa, el pavimento sigue acumulando calor y el pelaje no disipa la temperatura de forma eficiente. Esto aumenta el riesgo de quemaduras en las almohadillas y golpe de calor.
- Pensar que el agua soluciona todo durante el paseo
El agua es fundamental, pero no suficiente. Durante los paseos en días calurosos es clave priorizar sombras, pausas frecuentes y recorridos cortos.
- Creer que si no se queja, está bien
Los perros no expresan el malestar por calor como las personas. El daño en las patas o el sobrecalentamiento pueden aparecer de forma progresiva y silenciosa.
- Insistir en el paseo porque “se lo prometí”
El bienestar de tu Master Dog siempre debe estar por sobre la rutina. Ajustar planes también es una forma de cuidarlo.
- Pensar que un paseo corto no afecta
La duración no elimina el impacto del calor. Incluso exposiciones breves pueden ser perjudiciales si la temperatura ambiental es alta.
- Refrescarlo con agua sin saber dónde hacerlo
Para ayudar a regular su temperatura, lo ideal es mojar patas, panza, pecho y cuello, zonas donde el enfriamiento es más efectivo.
- Mojarlo porque tú tienes calor
Si vuelve de un paseo, primero permítele descansar en una superficie fresca y a la sombra. Si lo refrescas, usa agua fresca, nunca fría, para evitar un choque té
- Pensar que el pelo largo siempre protege
En algunos casos, el pelaje largo o muy denso puede atrapar calor. El cepillado regular ayuda a eliminar pelo muerto y mejora la ventilación natural.
Y, ¿qué pasa con la ropa para perros en verano?
Desde el punto de vista veterinario, muchos accesorios que usamos con buena intención pueden dificultar la correcta regulación de la temperatura corporal. La ropa suele retener calor y limitar la ventilación natural de la piel.
En días de altas temperaturas, menos es más: mientras más libre y liviano esté tu Master Dog, mejor podrá adaptarse al calor.
Entonces, ¿qué actividades puedo hacer con mi Master Dog en verano?
Las mejores actividades no son las más intensas, sino las que respetan sus límites físicos y fortalecen el vínculo sin exponerlo al calor excesivo. Algunas recomendaciones seguras son:
- Sesiones de cepillado al aire libre, en horarios frescos: ayudan a eliminar pelo muerto y entregan alivio.
- Snacks caseros para perros: puedes congelar agua con pequeños trozos de frutas aptas para perros como sandía, manzana, pera, melón, arándanos o frutillas. También puedes optar por su snack habitual, como Trocitos Jugosos Master Dog.
- Playa o río en horarios seguros: caminatas por la orilla y juegos suaves, siempre evitando las horas de mayor calor.
- Tardes de sombra en parques: manta, agua fresca y descanso compartido.
- Juegos de olfato en casa: estimulan la mente sin aumentar la temperatura corporal.
- Juegos de agua tranquilos: aspersores o piscinas bajas que permitan refrescarse sin agitación excesiva.
- Paseos al amanecer o al anochecer: menos distancia, más calma y mejor bienestar.
Cuidar a tu Master Dog en verano no significa dejar de compartir, sino adaptar las rutinas a su cuerpo y a las condiciones del entorno. Pequeños ajustes hacen una gran diferencia en su salud y comodidad.